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La lógica de lo
irracional
Carlos Rondón
Pareciera imposible hablar de una lógica que por definición (λóγος
= Razón) debiera ser una anatomía de la razón, y que sin
embargo, muchas veces responde a factores más bien irracionales.
En Venezuela, la praxis política se ha convertido en una
negación de su discurso. Se discuten propuestas “sociales” que
en última instancia terminan beneficiando a un pequeño grupo,
evidencia de esto la llamada oligarquía que tanto critica el
gobierno y que finalmente, como todos los extremos se tocan,
terminaron asumiéndola ellos mismos. Es una incoherencia
permanente en todos los niveles de la sociedad donde cada
política aplicada es inversamente proporcional a su
fundamentación teórica.
Nunca antes se había hablado tanto de desarrollo endógeno, y nunca antes
se habían importado tantos productos; nunca se había hablado
tanto del poder popular, la soberanía popular, del “pueblo”, y
nunca el presidente había tenido tanto poder. Una democracia
extrema en teoría, y en la práctica un totalitarismo con todos
los vicios que implica, como todas las degeneraciones que muchas
veces terminan siendo lo que critican pasamos de una democracia
teórica a una oclocracia pragmática que esconde y confunde las
intenciones de una persona con las intenciones de un pueblo.
Cuanto más dinero ingresa, más degenerada e inflacionaria se
vuelve la economía, cuando en teoría y “lógicamente” debería
mejorar. Este es un gobierno lleno de buenas intenciones y lleno
también de malas políticas públicas; un gobierno que ha
justificado todos sus errores en la lucha contra el capitalismo,
y que finalmente convierte la economía de la nación en un
capitalismo de estado donde la administración pública, que hasta
ahora no ha sido nada exitosa en ninguna de sus versiones,
termina asumiendo el control pleno de la sociedad. Ahora bien,
las contradicciones no son solo para el gobierno, también
debemos mencionar que la oposición nunca había sido tan
radical, tan intransigente y tan opuesta al régimen de turno, y
sin embargo, nunca había habido un aliado tan fiel a su enemigo,
donde cada vez que comete un error, la oposición comete otro
para salvarlos.
Somos una sociedad inorgánica, incoherente y llena de vicios, y
el gobierno es un reflejo de eso, es reflejo de la improvisación
y de la irresponsabilidad venezolana, donde nadie tiene que ver
con el otro, donde empezamos algo y con las mismas ganas lo
abandonamos dejándolo incompleto, una sociedad donde la vocación
social del político se traduce en oportunismos, y a la gente no
le importa que se den cuenta porque también somos indignos, y
además nos reímos de eso.
Así
como no hay continuidad en nuestros actos tampoco hay
continuidad en las políticas y proyectos que se hacen; todos los
gobiernos quieren surgir como una negación de lo anterior (IV
república versus V república) y en definitiva terminan siendo lo
mismo, todo el mundo cree que tiene la razón, y por tanto todos
hacen lo que les da la gana sin escuchar a nadie. El presidente,
que realmente debería ser un funcionario público más, se
convierte en el dueño del país, en un caudillo, y al igual que
cada funcionario en su cargo, maneja las cosas como mejor lo
crea, y por supuesto, en beneficio de ellos mismos.
La política nunca había sido tan maquiavélica y el fin último para el
gobierno es mantenerse en el poder la mayor cantidad de tiempo
posible; cuando la tendencia mundial es promover la alternancia
del poder, para evitar los vicios que muchas veces se
desarrollan en las gestiones largas, en Venezuela estamos
apostando por un gobierno que ya tiene 8 años, y que la idea es
estar por lo menos 14 años más.
Los gobiernos (no solo este) quieren que se les evalué por sus intenciones
y no por sus resultados. ¿De qué le sirve a la sociedad
venezolana un gobierno cuyo principal objetivo es acabar con la
pobreza, pero que en último lugar por una mala gestión hace al
país más pobre? ¿De qué le sirve a Venezuela un gobierno que
promueve la inversión privada, el desarrollo endógeno, la
construcción de pequeñas y medianas empresas, pero luego, como
estás no se adaptan a sus intenciones importamos todo y jugamos
a la quiebra de ellas? ¿De que sirve esa inversión? ¿A quien
beneficia, al pueblo o a los que tienen acceso a los créditos?
¿A quien beneficia el control cambiario, al pueblo o los
funcionarios que si tienen acceso al cambio sin control?.
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